En 2010 Japón aprendió a hacerse con sus tierras raras sin depender de China. Alemania quiere copiar su estrategia ahora
BMW, Rheinmetall y las principales industrias alemanas trabajan en la creación de una agencia conjunta para comprar minerales críticos, un movimiento que reduciría la dependencia con China, según cuentan desde Financial Times. La idea es perseguir el modelo que Japón propuso hace unos años, y la historia que hay detrás explica por qué tiene sentido.
El punto de partida. En 2010, China impuso un embargo sobre las exportaciones de tierras raras a Japón en plena disputa territorial. Tokio dependía de esos materiales para fabricar desde coches hasta electrónica. Para paliar el fregado en el que se habían metido, decidieron construir una arquitectura alternativa. Crearon JOGMEC (Japan Organisation for Metals and Energy Security), una agencia estatal que colabora con los principales conglomerados del país para asegurar el suministro de minerales, petróleo y gas. Con ello, Japón redujo de forma significativa su dependencia de China en tierras raras.
Lo que Alemania está construyendo ahora. Según contaba el medio, BMW trabaja junto al lobby automovilístico VDA y representantes de la industria de defensa alemana con el fin de desarrollar una estructura similar a lo que hizo en su momento Japón. Rheinmetall también está en las conversaciones. La idea concreta es crear una especie de gran compañía privada que compre en bloque materias primas críticas (litio, galio, germanio, tierras raras) en nombre de la industria alemana.
Tal y como comparte el medio, el gobierno federal podría participar con una participación minoritaria. Las cifras aún no están cerradas, pero el coste total del proyecto podría ascender a varios cientos de millones de euros.
Por qué ahora. El año pasado, China impuso controles de exportación sobre materiales esenciales para baterías, imanes permanentes y sistemas de armamento. En noviembre suspendió temporalmente algunas de esas restricciones hasta noviembre de 2026, pero el susto ya estaba dado. Europa quedó expuesta, sin alternativas reales, sin poder de negociación, nada que hacer. Y la industria alemana (fabricantes de coches, empresas de defensa, maquinaria industrial) se dio cuenta de lo frágil que era su cadena de suministro.
El modelo japonés. JOGMEC funciona porque combina capital público con la agilidad que permiten sus grandes empresas privadas, pues son estructuras con siglos de historia en Japón especializadas en abastecimiento industrial. Alemania ya tiene una agencia de materias primas, la DERA, pero fuentes cercanas al medio reconocen que necesita una reforma profunda para cumplir ese papel.
La agencia que se plantea ahora tendría más músculo, con financiación activa, capacidad de inversión en proyectos mineros y de reciclaje, y presencia directa en el mercado. El banco de desarrollo estatal KfW ya ha preparado un fondo de 1.000 millones de euros para financiar proyectos de minería, procesado y reciclaje de materiales críticos, que serviría de complemento.
Diplomacia. Tal y como cuenta el medio, el canciller Friedrich Merz contactó esta semana con la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, y los minerales críticos estuvieron sobre la mesa. Y es que Japón ha mostrado interés en exportar su modelo al exterior.
En paralelo, esta misma semana el medio informaba también de que la australiana Lynas Rare Earths, el mayor productor de tierras raras fuera de China, ha cerrado un acuerdo de suministro con Japón con un precio mínimo garantizado de 110 dólares por kilogramo para el neodimio-praseodimio durante 12 años. El mismo precio que Washington garantizó al productor estadounidense MP Materials.
La tensión con Bruselas. La Comisión Europea también trabaja en un organismo centralizado para coordinar compras y reservas estratégicas de minerales críticos. Pero desde Alemania hay escepticismo. Según comparte FT, la posición de Alemania es que "la industria debe tomar sus propias decisiones" y que los gobiernos deberían limitarse a gestionar reservas estratégicas. En otras palabras, Berlín prefiere un modelo de iniciativa privada con apoyo estatal puntual antes que dejar la estrategia en manos de Bruselas.
Lo que está en juego. El acero, el litio y las tierras raras son la columna vertebral de la transición energética y del rearme europeo. Sin neodimio no hay imanes para motores eléctricos ni para misiles guiados. Sin galio y germanio no hay semiconductores avanzados. China controla entre el 60% y el 90% de la cadena de producción en la mayoría de estos materiales. De ahí que muchos países estén inquietos.
Imagen de portada | Prometheus y Wikimedia Commons
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En 2010 Japón aprendió a hacerse con sus tierras raras sin depender de China. Alemania quiere copiar su estrategia ahora
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Antonio Vallejo
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